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Microinfluencia y embajadores de marca para crear reputación

La semana pasada participé en un desayuno de trabajo organizado por Acciona y El Economista: Las redes sociales en las empresas del Ibex 35 (puedes ver aquí la versión digital y aquí la versión impresa (pdf) Pág. 14 | Pág. 15).

El encuentro tenía como punto de partida un estudio realizado por Epsilon que ha descubierto qué empresas del selectivo utilizan mejor las redes sociales para establecer vínculos y reputación con sus públicos.

Las muchas ideas que se compartieron en el encuentro llevaron, de forma inevitable, a que otras se quedaran fuera.

Por fortuna, la comunicación es transmedia. Así que os comento aquí el interesante caso de éxito de una empresa, también del Ibex 35, que, por tiempo, no pude poner sobre la mesa: el Programa E de Endesa.

¿Las empresas seguirán pagando (tanto) a los influencers?

Las principales líneas de actuación del Plan son:

  • Tener más en cuenta a la microinfluencia, es decir, el poder de prescripción de personas no-famosas con pequeños grupos de seguidores (que suelen ser muy fieles). Establecer diálogos entre los usuarios, como elemento fundamental de la sociedad-red, y especialistas de la compañía.
  • Romper el modelo de pago por influencia.

En cuanto a la microinfluencia, Ismael El-Qudsi, de socialpubli.com, ya nos explicaba que no es igual audiencia que influencia. Y que las personas tendemos a creer más a un semejante al que seguimos en redes sociales que a un gran influencer. El motivo es simple: al primero le conocemos en persona y nos fiamos de él; con el segundo nos unen menos vínculos emocionales e intuimos que hay intereses económicos detrás de él.

En cuanto a los embajadores de marca, LinkedIn ya se dio cuenta del poder de los empleados de una compañía para ostentar este rol. ¿Para qué vamos a buscar (y pagar) embajadores externos si tenemos a los mejores influencers en casa?

Pero, para que un empleado sea un embajador en el online, tal como opiné en el desayuno, hay que tratarle bien en el offline. A fin de cuentas, el universo digital no es más que el eco de lo lo tangible.

¿Qué opináis al respecto?

(*) Imagen de la entrada: Rawpixel.com en Stocksnap.io

Publicado en Opinión

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