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Ojalá hubierais conocido a mi amigo Felipe

(*) Publicado originariamente en LinkedIn el 10 de diciembre de 2025

Ojalá hubierais conocido a mi amigo Felipe. Creo que no hay un solo día en que no me acuerde de él. Lo conocí en una pequeña empresa, ya desaparecida, que hacía catálogos de ferias profesionales. Yo me había quedado en paro y una amiga mía había intercedido por mí para que me dieran ese trabajo. Mi misión era vender publicidad. Es decir, convencer a las empresas expositoras de la feria que contrataran publicidad en el catálogo oficial.

El primer día, al oírme cómo intentaba vender por teléfono, Felipe (mucho más mayor y bregado en la vida que yo) me espetó: «Oye, tú no has vendido publicidad en tu vida, ¿verdad?». Abochornado, le confesé que era la primera vez que lo hacía. Pero lejos de llevarse las manos a la cabeza, tomó una silla, se sentó a mi lado y me enseñó todos los trucos del oficio.

Estuve poco tiempo en aquella empresa porque encontré un trabajo de periodista. Me fui de allí con algo de tristeza, pero me llevé un tesoro: la amistad de Felipe. En realidad, se había convertido en más que eso: era mi #mentor. Primero me había enseñado todos los secretos de la profesión y luego, sin querer, compartía conmigo también todos los secretos de la vida.

En la práctica fue como mi hermano mayor. Alguna que otra vez llegó a mis oídos que me tenía mucho cariño. Cuando yo apenas había empezado mi doctorado, él ya daba por hecho que yo iba a ser profesor; cuando yo escribía algún que otro relato, él vaticinaba que yo algún día escribiría novelas. Cuando yo daba el salto a un nuevo empleo, él decía a todo el mundo que a mí nunca me faltaría trabajo.

Es importante que alguien crea en ti, ¿verdad?

Supe que más que un mentor había encontrado a un hermano cuando él empezó a preguntarme mi opinión sobre ciertos asuntos. Mi opinión también era importante para él.

Pero espera un momento: aquí no termina la historia.

Hace poco, en una reunión de amigos, Ignacio Jiménez Soler me apuntó algo revolucionario: si una institución quiere incluir el #mentoring en su seno, debe tener en cuenta que las mentorías no sólo deben ser de profesionales seniors a juniors, sino también al revés, mentorías inversas: de profesionales juniors a seniors. La idea de Nacho es fantástica: resignifica el concepto de mentor, lo revaloriza, elimina los prejuicios de la edad. Con este modelo de mentoría ganan todos. El junior se aprovecha de la experiencia de un senior y el senior derriba dogmas y tiene una visión nueva y vitalista de algo que despierte su interés.

Sería fantástico que una institución pusiera a disposición de sus públicos internos mentorías y mentorías inversas, ¿verdad?

#DircomFuturo #LiderarElCambio #ComunicaciónQueTransforma

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